viernes 27 de noviembre de 2009

A tomar por el culo.

A tomar por el culo, todo.
La ilusión, el deseo, el ser, el estar y el parecer, el querer, el amar, el sentir, el ver, el poder, el mirarte, el desearte, el intentar verte, el querer ser tu, el querer ser yo, el intentar estar contigo, el esperar que estés conmigo.

Ya vale.
Se acabó.
Hasta siempre, hasta nunca.
Ciao. Au revoir.

lunes 9 de noviembre de 2009

Cuando un lunes puede ser un gran día...

Cuando un lunes puede ser un gran día se tiene la sensación de que algo no va bien. Puede ser uno de esos avisos que te da la vida y que te das cuenta de que dentro de cuatro días, cuando el viernes nos avise con su etílico saludo, será uno de esos viernes de mierda... mas sería este pensamiento muy pesimista, y no es algo que a mi me caracterice, el pesimismo.

Que cosas tiene el pesimismo, ¿verdad?, esa sensación que te abriga de una forma ingrata pero que te da la capacidad para crear maravillas, te da la sensación de que no va a ver un futuro mejor y que el pasado es lo único que nos va a mantener vivos, el recuerdo de días mejores... y es que es un sentimiento muy extendido dentro del sector artístico, y gracias a este sentimiento han salido maravillas, que al creador supuso un trabajo de salida de su pesimismo y que ha alegrado a tantísima gente: La novena sinfonía de Ludwig van Beethoven, una película de Kubrick, libros, canciones, películas en general... son todas ellas fruto muchas veces del pesimismo e incluso otras muchísimas veces del alcohol o de las drogas.

Es curioso pensar que muchas de las obras maestras que consideramos, hayan salido de los efectos del absenta, la cocaina, la heroina o alguna enfermedad mental, y es que a veces uno se plantea si comparte alguno de los estados alterados de conciencia que provocan estas sustancias, ya que para apreciar ese arte, hay que estar a la altura del artista.

En definitiva, este lunes ha sido un gran lunes, mañana será martes, y a partir de ahora me voy a negar rotundamente a que un día, no sea mejor que el anterior.

viernes 30 de octubre de 2009

Dos

Karen Odonell vivía en una vieja casa situada en el centro de la ciudad.
Tomás Pérez vivía en una casa moderna situada en el centro de la ciudad.

Karen Odonell caminaba por el malecón muchas tardes a eso de las siete, para ver los bonitos atardeceres que allí se producían siendo muchas veces retransmitidos por televisión.

Tomás Pérez paseaba por las calles más solitarias de la ciudad por las noches, a eso de las diez, tomando fotografías y escribiendo unas lineas.

Karen Odonell hacía la compra en el 7/11 todas las mañanas.

Tomás Pérez hacia la compra en el Corte Inglés, que le caía cerca de casa.

A Karen le encantaban los perros, tenía dos.

A Tomás también.

A Tomás le gustaba escuchar el sonido de las gotas de lluvia caer sobre el aluminio del tejado de delante de su casa.

A Karen también le gustaba ese sonido.

Tomás y Karen, además de estas pequeñas cosas, tenían muchas en común, podrían vivir en la misma ciudad, podrían vivir en la misma calle, y seguramente si hubiese sido así hubiese sido una relación amorosa de esas que nunca se acaban y que solo salen en las películas. Pero Karen vivía en San Francisco, California, EEUU y Tomás vivía en Sevilla, España.

Nunca se conocerán, nunca sabrán de la existencia del otro, pero siempre habrá algo clavado en ellos que no sabrán lo que es.

Condenados a no encontrarse, morirán solos.

martes 13 de octubre de 2009

Fiestas de la oveja.

Hubo una vez, en un viejo pueblo de la castilla profunda, un pastor que vivía en un caserón en mitad de la nada, de rojas tejas y oscuro ladrillo que gracias a sus piedras, era fresco en verano y cálido en invierno.

El pastor llevaba a su rebaño a pastar por una pradera cercana, donde había un pequeño lago de agua cristalina, en el cual las carpas y las truchas nadaban a placer en su ídilicas aguas. Las montañas que rodeaban esta pradera eran verdosas en primavera y ocres en otoño. Una vez al año, casi siempre cerca de la festividad de San Juan, el pastor dejaba a las ovejas a su suerte en la pradera para que estuviesen una noche lejos de las viejas paredes de su establo, y regresaba a su caserón.

Un año, la misma noche de San Juan, el pastor llevó como siempre a sus ovejas a la pradera, y las dejó por la noche en la pradera y regresó a su casa.

Al día siguiente, el pastor se levantó y fue a buscar a su rebaño, y cuenta la leyenda que se encontró un recinto de carpas con barras a los lados y con jóvenes borrachos tirados por el suelo y sin encontrar ni rastro de sus ovejas.

Muchos dicen que se transformaron en esos jóvenes por el comportamiento que tenían.

Otros dicen que fueron las que montaron las carpas y se hicieron de oro.

La cuestión es que esta tradición se quedó en el pueblo y comenzó a llegar turismo, comenzaron a llegar jóvenes de todas las partes del mundo, el caserón del pastor tuvo que ser derruido y el pastor se montó un negocio de bocadillos para esa época.
Las praderas se convirtieron en vertederos.

Las montañas de verdes y ocres árboles se quedaron desnudas.

Se dice aún por esas zonas que aquellas ovejas eran emisoras del demonio y que querían traer la desgracia a esas tierras.
Se dice que son las únicas fiestas con un sentido puramente festivo, sin ninguna base religiosa.

El año que viene viene Britney Spears, Los Backstreet Boys y un nuevo grupo americano a tocar al festival de la oveja.

Y en la plaza del pueblo, antiguo y con solera hasta antes del "milagro", han cerrado la panadería rústica y han abierto un Mcdonalds.

domingo 11 de octubre de 2009

Tú, que eres luz y eres sombra.
Tú, que me miras y me nombras.
Tú que te diste un día la vuelta y me miraste a los ojos y te sentí adentro.

Tú, que eres como yo aunque queramos ser diferentes.
Tú, que te miro y me doy cuenta de que eres para mí.
Tú, que estás siempre aunque no me hables.
Tú, que aunque no lo pretenda estás en mi cabeza.
Tú, tan pequeña y frágil.
Tú, de la cual quiero ser parte.

Tú, con la quiero caminar de la mano.
Tú, con la que tantas noches he pasado.
Tú, que me nombras de una forma especial.

Y es que eres tanto...
Tanto que no te das cuenta.
Eres mis noches en vela.
Veo tu puerta de espejo en mi mente y sonrío.
Sabes que eres lo prohibido.
Que quiero dormir con tu pelo sobre mi hombro.
Y sentir tu corazón encima del mío.

Yo, que siento tu olor aunque no nos veamos.
Yo, te veo de lejos y tu rostro cubre a todas las mujeres.
Yo, que quiero verte cada mañana.
Yo, en el cual no confías.
Yo, que quiero estar contigo....

Yo, el que tantas frutas ha comido.
Yo, el que solamente la tuya, he elegido.
Yo, el que no sabe más, que pronunciar tu nombre.
Yo, el que aunque no lo quieras te quiere...

Y es que las cosas no son tan fáciles, me dices...
Y es que las barreras no son más que lineas en el suelo...
Y es que tus convicciones creadas, no son más que pesetas sin valor para mi...
Y es que no hay más que tus actos, para convencerme...
Y es que no hay más que tus abrazos, para prenderme...

Ojalá fuese más fácil todo.
Ojalá los límites los pusiéramos nosotros.
Ojalá mi mano fuese extensión de la tuya.
Ojalá la mentira fuesen palabras perdidas.
Ojalá algún día duermas en mis brazos.
Ojalá pueda cuidarte en mi regazo.

Tú, yo, y es que y ojalá, no son palabras serias.
Espero que mis actos lleguen a tu conciencia.
Para que algún día realmente me entiendas.
Estemos esperando simplemente a nada.
Por que aunque, Lara, tu nombre siempre me acompaña.
Tus palabras, siempre arrancarán esperanzas.

No te canses de las rarezas de un idiota.
El no se cansará de las tuyas.

No te diré las palabras, pero ya las sabes.
Descansa, duerme.

Buenas noches.

miércoles 7 de octubre de 2009

El Tiempo

Comienzo a escribir esto a una hora exacta. Las 19:00 horas del 7 de Octubre del año 2009, un momento, un segundo, una hora, un día, que jamás se repetirán, y es que el tiempo... el tiempo no deja lugar a la duda.

Qué gran invento es el tiempo, que gran invento y que gran hijo de puta... El tiempo nos lo da y nos lo quita todo...

Pero para saber más, nos da algo muy importante: los recuerdos.

Los recuerdos, esas imágenes que se aglutinan en la mente, muchas veces motivado por una foto, un lugar o un perfume, esas imágenes que nos hacen reír y llorar, que nos hacen vernos antes, e imaginar un después... el tiempo...

Aquellos años locos que no volverán, aquellas lágrimas perdidas, aquellos momentos de alegría y de tristeza, aquellos besos que parecían eternos, aquellas suaves caricias, el tiempo se las llevó.

El tiempo, profesor de profesores, el tiempo, el asesino de la inocencia, el matador del hombre, el juez de toda injusticia... con su mujer el recuerdo.

El recuerdo, creador de nudos en la garganta, fabricador de lágrimas, motivador de suspiros y de miradas perdidas...

Infancia rota por su paso, adolescencia lenta de su mano, madurez, rápida como el viento, y vejez, el ocaso de la vida y el triunfo del tiempo: La muerte.

¡Asesino hijo de puta! ¡Qué robas a seres queridos, que me robas la juventud cada día y que acabas con los valores! ¡Cabrón que cambias todo continuamente! ¡Me pones arrugas en la cara, ojeras y mala leche! ¡Me enseñas cosas que no quiero ver¡ !Me desilusionas!¡Me haces desconfiar del prójimo!¡Temer amar! ¡Pensar en negativo!

El tiempo... ese gran hombre, que aunque queramos, jamás podremos vencerle, y que siempre impondrá su justa, aunque dura, ley.

Y esto acaba a y cuarto, tiempo que no volverá, más dentro de un minuto, ya es el futuro, paisaje al que miro siempre, y siempre intentaré fotografíar gracias a esta amalgama de los hijos de Cronos.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Tú (que pudiste ser, y no fuiste)

Tú, que pudiste ser y no fuiste.

Tú que fuiste mi amiga, fuiste mi razón y fuiste mi empeño. Mi lucha, mi ilusión y mi desasosiego.

Tú, que pudiste ser mucho más de lo que fuiste, que me demostraste lo indemostrable, que me enseñaste tanto.

Tú, que me mirabas de color marrón, que me confíabas secretos y me susurrabas al oído.

Tú, piel morena que absorbiste el sol para ponertelo de traje.

Tú, pelo ocre, como el más puro otoño, que de hojas cubrías al pasar el suelo, tras el cual iba yo, buscandote cual pulgarcito, pequeño, inútil, con el loco empeño de dartelo todo sin recibir nada, con la intención de tomarte la mano y caminar a tu lado.

Tú, que pudiste ser, y aún fuiste, una esperanza que día a día creció, para estallar en una nube de podría haber sido, apagándose lentamente como una estrella fugaz, chocándose con la atmósfera.

Tú, que fuiste la razón de mis quereres, el estío de mis pasiones y el invierno de mis males.

Tú, que fuiste tanto y tan poco serás...

Tú, que pudiste ser, y no fuiste, sé ahora que nunca jamás serás. ¿Dónde quedarán los besos que nos hubiésemos dado, las caricias, el sexo? ¿Dónde quedará esa energía futura, que nunca se dió?

Quedará enterrada en algún jardín, y habrá brotado una flor, quien por ahí pasé se dará cuenta, de que esa flor en realidad fue árbol, en una dimensión diferente, en un mundo aparte del nuestro del que nunca debió salir.

Y es que tú, que pudiste ser, y no fuiste, te dejaste llevar por la corriente, y para siempre te perdiste, en una orgía de olvidos, en un sinfín de despistes, en aquella imposible imagen inimaginable de ver, en algo postizo te convertiste, y para mi, y para siempre, desapareciste.


Tú... que pudiste ser, y no serás.