Cuando un lunes puede ser un gran día se tiene la sensación de que algo no va bien. Puede ser uno de esos avisos que te da la vida y que te das cuenta de que dentro de cuatro días, cuando el viernes nos avise con su etílico saludo, será uno de esos viernes de mierda... mas sería este pensamiento muy pesimista, y no es algo que a mi me caracterice, el pesimismo.
Que cosas tiene el pesimismo, ¿verdad?, esa sensación que te abriga de una forma ingrata pero que te da la capacidad para crear maravillas, te da la sensación de que no va a ver un futuro mejor y que el pasado es lo único que nos va a mantener vivos, el recuerdo de días mejores... y es que es un sentimiento muy extendido dentro del sector artístico, y gracias a este sentimiento han salido maravillas, que al creador supuso un trabajo de salida de su pesimismo y que ha alegrado a tantísima gente: La novena sinfonía de Ludwig van Beethoven, una película de Kubrick, libros, canciones, películas en general... son todas ellas fruto muchas veces del pesimismo e incluso otras muchísimas veces del alcohol o de las drogas.
Es curioso pensar que muchas de las obras maestras que consideramos, hayan salido de los efectos del absenta, la cocaina, la heroina o alguna enfermedad mental, y es que a veces uno se plantea si comparte alguno de los estados alterados de conciencia que provocan estas sustancias, ya que para apreciar ese arte, hay que estar a la altura del artista.
En definitiva, este lunes ha sido un gran lunes, mañana será martes, y a partir de ahora me voy a negar rotundamente a que un día, no sea mejor que el anterior.
lunes 9 de noviembre de 2009
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