martes 19 de enero de 2010

El día en el que el amor se prostituyó.

Jeanet nació ayer.
Jeanet cumplió cinco años ayer.
Jeanet cumplió 15 años ayer.
Jeanet se enamoró ayer.
Jeanet se desengañó ayer.
Jeanet cumplió 20 años ayer.
Jeanet se volvió a enamorar ayer.
Jeanet lo dió todo ayer.
Jeanet se desengañó ayer.

Jeanet, ha muerto hoy.

La prostituta que le mató,
Amor,
camina por la calle con una larga carrera en una media,
una falda corta de cuero que deja ver sus ligas roídas,
y su carmín mal pintado sobre sus labios.
Varios moratones de golpes que recibió.
Le dejarón tirada desde algún que otro camión.
Busca por locales de mala muerte sujetos que engañar.
Entre los culos de los vasos de ron,
ha encontrado varios besos que debieron dar,
muertos entre los muertos, sentados en escalones.
Quedones, ligones, Don Juanes de prostíbulo, cabrones, pringados, calados, enamorados.

Amor sigue caminando entre los coches,
parece que la noche no da tregua,
ha quedado sola en una taberna,
ni un hombre se acerca a hablarle.

Mientras Jeanet no respira,
su gasolina, evaporada,
su sensación, putrefacta,
una campanilla sin polvo de hadas.

Amor ha entrado en una discoteca,
encuentra varias parejas,
se siente ilusionada,
aún así, al próximo día,
volvió a quedar tirada en la calle.

Amor ha muerto. Ya no quedó más.
Se acabó para ella, y para los demás también.